miércoles, 1 de mayo de 2013

For goodness sake

Y así poco a poco, como cuando la lluvia silenciosa se filtra por una rendija. 
Como el Sol calienta el asfalto y las suelas de los transeúntes distraídos caminan.
 Como la Luna cohibida se asoma por tu ventana, así me fuiste gustando. 

Como una canción que se escucha bajito y se mueve entre los edificios. 
Como la risa de un niño. 
Como todo lo que es quieto y gradual, así me fuiste gustando.

Poco a poco, como las olas que chocan y se vuelven parte del mar.
Como mi respiración controlada cuando te acercas, así me fuiste gustando.
http://grooveshark.com/s/Cold+Coffee/3JX4rV?src=5

lunes, 8 de abril de 2013

Te tomaré una foto





Quiero a alguien, para guardarlo en mi memoria, te  quiero a ti para memorizar cada una de tus facciones. Tu cabello que mis dedos han acomodado y vuelto a desacomodar. Una risa que ilumina, ese lunar que no se mueve de lugar, te quiero a ti recordar. Ahora que somos jóvenes, quiero retener todo lo que eres en una imagen mental. Tus manos y tu forma de caminar, tu espalda y tu camisa favorita, tus manías y tus celos. Y ese par que un día fueron extraños bajo esas cejas pobladas siempre recordar. Y así como estas frente a mí, con esa mirada distraída te voy a guardar en secreto. Porque al final, un día cuando seamos viejos y tal vez no seamos lo que un día fuimos y muchas cosas queden enterradas pueda yo volver a buscar entre mis memorias este momento: donde tú y yo éramos jóvenes y todo parecía nunca cambiar. 


*inserta tu foto aquí* 

lunes, 4 de marzo de 2013

Vivir sin amar, es como nunca haber nacido.

¡Que vida más cruel! Dos pies que le servían para recorrer los caminos que quisiera, dos manos y veinte dedos para percibirlo todo como si fuera suyo, un par de ojos miel para grabar todo en la memoria, una libertad infinita ¡Que vida tan triste! Una casa que reflejaba el sol en cada una de sus mil ventanas, una cama grande que calentaba como brazos de oso, trescientos pares de zapatos tan variados como las docenas de flores plantadas en su jardín. Que vida tan marchita la de ella, con cientos de personas a su al rededor, que con su sonrisa vacía provocaba largas conversaciones.
Nadie desearía tener su vida , porque dentro de ella algo oscuro crecía. Una enfermedad invisible que le cubría desde la cabeza hasta sus desnudos pies, había un hueco dentro de su pecho que se sentía del tamaño de un abismo.Nadie había trastocado lo más tierno de su alma, nadie había encontrado la llave del cerrojo, y por si fuera poco el picaporte no existía. No es que no creyera en el amor , no creer era como negar la oscuridad de la noche, pero nunca había podido recrearlo. Un sentimiento tan simple para el ser humano que florece por  instinto era algo tan ajeno a ella que se había resignado a dejar de buscarlo. Pobre de su vida maldecida, ella no sabía que el defecto estaba en que nunca lo había intentado.


martes, 15 de enero de 2013

Don't you worry

¿En qué momento dejamos de creer? ¿O encontramos una salida "fácil"? ¿Cuando es que una persona descubre un camino que antes parecía ficticio? ¿Que segundo de nuestro pasado cambio toda nuestra perspectiva del  hoy, un presente que antes era el futuro? Un futuro que parecía lejano, intangible, casi irreal. Y hoy los segundos pasan más deprisa, parece que no quieren esperar a nadie y menos ahora cuando más rogamos porque no se vayan. Como si así pudiéramos de verdad conservar mejor las memorias sin dejar que se las robara el viento o aun peor,  olvidando si quiera que existieron alguna vez.  No sé, no quiero que se acabe la prepa.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Tal vez esa es la razón

Ojala pudiéramos tener la oportunidad de detener el tiempo al menos una vez en la vida. Elegir un momento y congelarlo para siempre. Meterlo en una pequeña botella de vidrio azul y guardarlo en el fondo de un cajón. Destapar el momento de vez en cuando , sacándolo poco a poco con cuidado para que no se deshilachara, respirar el recuerdo y convertirnos en partículas inmortales; todo por un momento para volverlo a encerrar en ese cajón.

Ojala todos encontraran esa persona o grupo de personas que hacen ese tipo de cosas posibles. Esas personas que saben que con el tiempo todos cambian pero sus ojos te miran siempre igual. Los escenarios en los que se ven son diferentes  y tal vez no se hablen con la misma frecuencia, pero las risas son las mismas y cuando una tormenta se avecina el hombro que te consuela tiene el mismo olor.
No sé, tal vez la vida no quiso darnos la oportunidad de detener el tiempo porque sabía que tenemos armas más poderosas... amigos les llamamos.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Houston, seguímos vivos.

Son las 6:22 p.m , 22 de Diciembre ; año 2012. El mundo sigue funcionando, repito, el mundo sigue funcionando. El Sol volvió a salir por las mismas montañas, la gente siguió con la rutina de un día de vacaciones que extrañamente son acaloradas y no coinciden con el invierno naciente.
¿Entonces que cambió? Aparentemente nada. No sé que conducta esperaban los mayas ver en la gente con el cambio de era , espero que si vieran esta civilización tan compleja y lejana a lo que ellos dejaron no se decepcionaran del todo. Yo sigo viendo a la misma gente hipnotizada, la misma televisión contaminada, el mismo aire polvoriento ¿En dónde llegó el cambio? Tal vez llegó en forma de rayo de Sol en medio de un bosque inhóspito alejando de toda huella humana, o nos llegó en plena Ciudad de México pero como estábamos escépticos  nadie vio al pequeño ser gritando nuestros nombres mientras prestábamos atención a otra parte. No sé, tal vez el cambio nunca llegará, o tal vez solo llegó para los que se habían preparado y ahora nos sonríen débilmente desde rincones, esperando que notemos el lío en que vivimos.


sábado, 6 de octubre de 2012

¿Qué es peor?

Dice un cuento de Jorge Bucay que la mayoría de nosotros pasamos la mitad de nuestras vidas buscando la verdad en sitios que no sabíamos ni de su existencia. Nos inventamos mapas con coordenadas imaginarias y le preguntamos a las personas equivocadas direcciones que , en efecto, solo nos llevan a lugares equivocados. Todo es el mismo vicio de errores hasta que por una u otra razón del destino , nos damos cuenta que hemos caminado en círculos. No nos habíamos percatado hasta ese momento de que la verdad siempre fue una sombra de nuestros pasos , gritando a pulso para que nos diéramos cuenta de que siempre fue parte de nosotros.

Y cuando eso sucede que pesada es la piedra que se siente en la espalda, la piedra de la responsabilidad de cumplir tus promesas , de cumplir tu sueños que te pertenecen a ti y a nadie más.
Antes cuando no sabías la respuesta, podías excusarte diciendo que no habías hallado tu lugar , que no sabías a donde pertenecías. Pero una vez que lo sabes ¿que excusa te puedes poner? No hay piedra tan grande donde  puedas esconderte de la luz de tus propias verdades.

Aceptar los hechos es ese paso donde te das cuenta que traías una pañuelo vendado en los ojos.